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45 dólares, 293.000 shillings

By 6 septiembre, 2013 enero 14th, 2019 2 Comments

Escribir cuando uno está tan agotado puede ser seriamente prejudicial para mi salud y, sobre todo, para la de los lectores. Perdonadme las horas, pero ayer no actualizamos y siento un gran peso en mi conciencia.

Ayer conocimos a Edna Adan, uno de los iconos de Somaliland. Lo ha sido todo en el país: mujer del segundo presidente, ministra de Asuntos Exteriores y ahora, después de muchos años, directora del mejor hospital y maternidad de Hargeisa. Siempre transgresora, fue la primera mujer somalí en conducir un coche y en salir a estudiar al Reino Unido. Su historia la reflejan centenares de artículos, documentales y piezas periodísticas. Y se nota. Su pose estudiado, sus palabras medidas y su profesionalidad ante la cámara garantiza siempre ‘totales’ (en el argot audiovisual, declaración seleccionada para formar parte del montaje final) interesantes y bien expresados.

 

Borja y yo, dispuestos a empezar la jornada.

Borja y yo, dispuestos a empezar la jornada.

 

Después conocimos al ministro de Planificación del país. Amable, atento y pausado, nos recibió en el edificio ministerial el jueves, lo que significa el primer día del fin de semana para los somalilanders. Allí no había recepcionista, ni funcionarios, ni secretaría. Sólo él, esperando nuestra visita. La conversación con Hayat fue interesante y juntos repasaron los grandes retos del país: empleo e infraestructuras. Hayat, todavía impactada por el viaje de Berbera a Hargeisa, no pudo evitar poner la queja de las carreteras encima de la mesa.

Hoy hemos conocido el campo de refugiados que hay a las afueras de Hargeisa. Cerca de 700 familias están instaladas allí, entre las que se encuentran muchos que han huido de la interminable guerra abierta algunos cientos de kilómetros más abajo, en el centro y sur de Somalia. Conocimos a Khada, una niña de 12 años en el cuerpo de una pequeña de 4, con una terrible parálisis que surgió pocos meses después de nacer. Su padre, Abdi, nos comenta que lleva 5 años sin ir al médico. Durante la conversación, otra de sus hijas, de apenas 10 años, se esmera en preparar un poco de arroz en una olla.

El color del campo lo ponen los niños. En medio de un descampado del campamento se monta un partido de fútbol entre el Barcelona (muchos llevaban la camiseta) y otros niños sin atuendo. Nos unimos a ellos y acabamos dando patadas a un balón deshinchado con el que pasan las mañanas, las tardes, los días. La ciudad está a 2 horas caminando bajo el sol, y la mayor parte de esos niños no están escolarizados.

 

equipo-refugiados

Después hemos querido visitar la ciudad y grabar algunas escenas cotidianas con Hayat como protagonista. Visita el mercado para comprar unos ‘batis’ (telas muy coloridas y cómodas que tradicionalmente usan las mujeres somalíes). Va a cambiar dinero y recibe tres fajos de billetes que apenas le entran en el bolso por 45 dólares. 293.000 shillings de Somaliland, para ser exactos. La moneda local de este país no reconocido está devaluadísima. Aquí, el dólar se cambia a 6.500 shillings. Y no existen los bancos, ni las tarjetas de crédito.

Paseamos por la ciudad y llamamos la atención. Mucho. Yo soy blanco, y Borja aún más. Muchos nos miran mal e incluso expresan su malestar por ver cómo dos tipos como nosotros pasean junto a dos mujeres de las suyas, dos somalíes. Algunos lo consideran un mal ejemplo.

Entretanto, cada plano en medio de la ciudad es una tortura. Niños y mayores se agolpan y nos rodean en círculo mientras grabamos. La mayoría sólo quiere saber qué hacemos allí. Por qué estamos en Somaliland. No siento miedo ni nerviosismo, pero dificulta enormemente el trabajo. Primero llegan 5, después 15 y al cabo de 10 minutos nos vemos rodeados por 30 ó 40 personas que miran y chapurrean -sólo chapurrean- inglés.

Después, ya en el hotel, sigue el trabajo. Todos los días tardamos no menos de una hora en descargar todas las tarjetas con el material, y algunas más en volver a cargar cámaras, antorchas, móviles. Hayat y Zamzam prosiguen las llamadas y todos nos movemos por el hotel. Este lugar es el rincón de moda en el país y los somalilander VIP acuden a tomar té. Es nuestro momento para tratar de conseguir entrevistas o vías que nos lleven a nuestros objetivos.

Armar un documental en un país como éste y en menos de días días es un reto enorme, pero lo vamos a conseguir. Y vosotros lo veréis.

Jon Cuesta Rodríguez

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2 Comments

  • Blanqui y Juanjo dice:

    Es muy, muy dificil conseguir un documental en menos de diez días tal y como vosotros lo vais a hacer y ¡¡LO VAIS A CONSEGUIR!! Va a ser !EL MEJOR DOCUMENTAL DE VUESTRA VIDA! (de momento, porque seguro que vendrán muchos más), asi que seguid así y seguid disfrutando, de ésta manera nos haceis disfrutar a los demás
    ¡¡CUIDAROOOOS MUCHO!!
    ¡¡¡¡BESOOOOOOOOOS PARA TODOS!!!!

  • Mariblanch dice:

    Os animaría a todos los que seguis el blog (Ebano Media),de éstos tres aventureros (Hayat, Jon y Borja), que hicierais un comentario de que os parece el trabajo que estan realizando. ¡Seguro que para ellos es un gran estimulo para seguir adelante!. Desde aqui y de verdad os felicito…. ¡¡Seguid así y suerte en todo lo que os queda por enseñarnos!!

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