En abril de 1994, el infierno subió a la tierra y se quedó en Ruanda durante 100 terribles días. En apenas tres meses, unos vecinos mataron a otros a machetazos. Personas que habían convivido con otras durante generaciones, que habían compartido infancia, recuerdos y una cultura común, decidieron que había que exterminar a sus hermanos. Se calcula que aproximadamente un millón de personas, la gran mayoría tutsis y hutus moderados, fueron asesinadas en uno de los genocidios más rápidos y terribles que se recuerdan. Pero, ¿cuáles son los orígenes de ese odio? Sus protagonistas nos cuentan sus puntos de vista para teleSUR.