Un grupo de chicos y chicas de Mali sueñan con ser grandes estrellas del baloncesto y sacar a sus familias de la pobreza para darles una vida mejor. Delante de ellos, el mayor reto de sus vidas: el campeonato del mundo sub 17 que se celebra en España. El país, en guerra y con presencia yihadista en el norte, tiene otras prioridades más urgentes que atender que las necesidades de la juventud maliense, afectada por la desmotivación, una educación de bajo nivel y cifras alarmantes de paro juvenil. El baloncesto es para ellos la vía de escape, la única forma de no perder la esperanza.