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Green por fuera, green por dentro

By 2 septiembre, 2013 enero 14th, 2019 No Comments

África. Ya estamos aquí. Primero Hayat y yo, vía Dubai. Después Borja, vía El Cairo. Nairobi nos recibe con frío. Apenas unas semanas atrás, el aeropuerto ardió en mil cenizas y los visitantes reciben una imagen dantesca nada más aterrizar en la pista. El control de pasaportes y las demás burocracias que hay que realizar tienen lugar en improvisadas tiendas de campaña, carpas  caóticas con enormes filas de personas y apenas unos pocos funcionarios atendiendo a un ritmo tranquilo toda esa demanda.

Hayat y yo llegamos el sábado a las 7 de la tarde y Borja, la tercera pata de nuestro proyecto, llegó hacia las 3 de la mañana con sólo una de las dos maletas que facturó. Por suerte, las cámaras y trípodes llegaron sin problemas. La segunda maleta acabó apareciendo un día después, quizá gracias a la descripción que dio Borja al atónito trabajador de Kenya Airways: «Green por fuera y green por dentro». Inmersos en las tensiones por el trabajo, la desesperación del tráfico y la lentitud de cualquier gestión en África, el spanglish exacerbado de Borjita nos hace morir de la risa. Se agradece.

Mañana volamos a Berbera, en Somaliland. No nos ha dado tiempo a hacernos a la idea, después de tanto tiempo peleando por ello. Ahora, a apenas unas horas de coger el vuelo XU 557 de African Express Airways, nos sentimos mentalizados y preparados para conocer todos los puntos de un país tan asombroso como desconocido e ignorado.

 

Rubén Gamero, director de Operaciones y jefe de Pilotos, controla absolutamente hasta el último detalle de African Express Airways. Venezolano, llegó hace 3 años a Nairobi para modernizar y otorgar un salto de calidad a esta aerolínea, la única 100% privada en el país y propiedad del keniano-somalí Captain Musa. Siempre es sorprendente conocer historias como la de Rubén, que por azares del destino acabó en África, un lugar del que conocía sólo las leyendas urbanas. «Cuando llamaba un amigo a preguntarme, bromeaba diciéndole que le tenía que colgar ya, que tenía que irme a cazar un animal para comer».

Su sentido del humor, amabilidad y generosidad para ajustarse a todas nuestras necesidades es asombrosa. Mañana, piloto, copiloto, personal de abordo y personal de tierra están informados de nuestra presencia en el avión y tienen órdenes directas de hacernos la vida más fácil. Incluso, Borja y yo podremos alternarnos en la cabina de mando para ver desde esa posición privilegiada nuestra entrada a tierra somalí.

Quiero hablaros brevemente de Somaliland. Es un país del que apenas se escuchan atentados y secuestros a pesar de oficialmente formar parte de Somalia, el segundo país más violento del mundo según un informe del Instituto para la Economía y la Paz. Un país que ha logrado grandes progresos. Ha sabido resurgir de sus cenizas y construir sobre las ruinas de una dramática guerra un país en pleno funcionamiento. Con constitución y moneda propia. Y con innegables problemas que no pueden ocultarse, pero con muchos éxitos y méritos que conviene subrayar y hacer saber al mundo.

Estamos cansados y hemos dormido poco, pero tenemos la ilusión de tres niños pequeños. Hayat ha hecho hoy su primera entrevista, y no tiene absolutamente nada que envidiar a ningún reportero. Asume su rol con una naturalidad y una capacidad de aprendizaje que no deja de asombrarme día a día. Será una grandísima protagonista para un documental precioso que arranca en apenas unas horas. A las 4,30 tenemos que estar en el aeropuerto y gracias a nuestro taxista, Boniface (‘Carahueso’, le llamamos), estaremos puntuales.

 

Jon Cuesta Rodríguez

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