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Welcome to Somalia

Por 14 febrero, 2016 Sin comentarios
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El miedo es libre, sobre todo si estás a punto de tomar un vuelo a Somalia. Aunque Simón, el piloto venezolano de African Express, es capaz de hacer aterrizar el aparato sin que el que escribe se salga del renglón, uno siempre cuenta que los imprevistos en África son la regla que confirma la excepción.

La pasada semana en Dabaab, al norte de Kenia, asistimos al despegue frustrado de un avión que se encontró con un burro en medio de la pista. Debe ser una foto típica de este aeropuerto. El periodista Bru Rovira narra en su libro Áfricas una experiencia idéntica cuando visitó el campo de refugiados en 1992: “Los hombres de las banderas verdes empezaron a insultar al dueño del animal, mientras este corría como un endemoniado insultando a su vez al burro”.

El vuelo de hoy sale de Nairobi y tiene como destino final Hargeisa, nada que temer si no realizase escala en Mogadiscio. Además de disputarse el título de ciudad más peligrosa del mundo, la capital de Somalia es conocida por inspirar películas como Black Haw derribado y ser la sede de Al Shabab, un grupo yihadista que entre otras aficiones practica el tiro al plato, pero con aviones y lanzagranadas.

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En los prolegómenos del despegue, Borja nos hace un resumen de los mejores capítulos de Mayday: desde El Titanic del Aire hasta el extraño caso de una azafata disparada al exterior tras abrirse un boquete en la cabina de pasajeros. No hay mejor manera de templar los nervios 48 horas después de saber que un avión ha tenido que realizar un aterrizaje de emergencia en ese mismo aeropuerto tras producirse una explosión en su interior.

“Como medida de seguridad, le recomendamos que permanezca con el cinturón abrochado. Gracias por su atención y feliz vuelo”, la azafata culmina su discurso casi al mismo tiempo que nuestro compañero el relato de catástrofes aéreas. Apretamos el cinturón hasta cortar la circulación en las piernas y afilamos las uñas en el reposabrazos mientras el aparato toma velocidad y, de repente, una voz histérica surge desde el fondo del avión: “Stop, stop, stop…”.

¡Hay una emergencia! El avión mete un frenazo y antes de que la tripulación pueda reaccionar, una mujer se levanta como un resorte y pregunta por qué demonios están parando. Su cara de indignación desvela que la situación le resulta familiar: un pasajero necesita ir al baño. Al menos nuestras carcajadas consiguen arrancarle una mueca de resignación. “Welcome to Somalia”, nos espeta.

Sobre Jorge Fernández

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